viernes, 18 de septiembre de 2009

Arranca San Sebastián: Pitt y Tarantino eclipsan a Egoyan

ABC.es: "Hasta la lluvia ha venido a ver a Brad Pitt, el teniente «bastardo» de la película de Tarantino. Por cierto, quien sí tiene motivos para llamarles a ambos eso de «Malditos bastardos», el título con el que se ha estrenado lo de Tarantino, es el director canadiense Atom Egoyan, que es quien en realidad inaugura esta edición del Festival de San Sebastián con su película «Chloe», y que no le ha quedado más remedio que diluirse un tanto por el impacto de los dos colegas, Pitt y Tino, digamos.
Puesto que «Malditos bastardos» está ya en la cartelera y se ha hablado mucho de ella, nos centraremos en «Chloe», título que también compite por la Concha de Oro.
Aunque Atom Egoyan es un cineasta con más trastienda que El Corte Inglés, tiene en cambio el aspecto de «gente», o sea, de tipo corriente, lo cual, además de impedirle congregar masas para verle la cara, hace que quienes vean sus películas se sorprendan ante la complejidad que encierra su cine. Y «Chloe» es un buen ejemplo de ello, como lo fueron en su día otras obras suyas como «Exótica», «El liquidador», «Dulce porvenir» o «El viaje de Felicia». Comienza al contrario que otras veces, anudando desde el principio a sus personajes, y presentándoselos al espectador de un modo minucioso, casi obsceno. Unas imágenes elegantes del cuerpo de Chloe, una joven prostituta, y un delicado texto en «off» de sus pensamientos y comportamientos con los hombres. La trama se apodera enseguida del paso de la película: una mujer sospecha de la infidelidad de su marido y contacta con ella, con Chloe, para que de una manera sutil lo enrede y le informe sobre si él cae fácilmente en esas redes, y así saber con certeza si su marido ha perdido ya el interés por ella. Es una línea del argumento enrevesada, con ese toque enfermizo que suelen tener las intenciones de Egoyan (su parte trasera, esa trastienda aludida), pero que se presta a su vez a un estremecedor retrato en primer término: la vida de ese matrimonio, cuyos personajes los interpretan dos actores capaces de redondear las emociones y lanzárselas a los espectadores como si fueran bolos, Julianne Moore y Liam Neeson.
Una películas profundamente femenina
«Chloe» es una película profundamente femenina, en el sentido de que la cámara (o el interés de Egoyan) apenas si sale de la cabeza de ambas mujeres, la esposa y la prostituta, y lo extraño es que a pesar de ello lo mejor de «Chloe», lo más abisal o abismal, son los cara a cara del matrimonio en los que de un modo entre descarnado y poético se preguntan cuándo abandonaron la cima y empezaron a bajar cada uno por un lado de su montaña en común. Ella es una médico de éxito y él un respetado profesor de música, y los rescoldos de su relación se ven reanimados por la irrupción en tromba de Chloe, encarnada por la actriz Amanda Seyfried, a quien no osaremos describir para no caer en lo impúdico, por no decir lúbrico.
El desenlace de «Chloe» es lo suficientemente artificioso como para abrir un turno de objeciones, pero hasta élhemos visto el prodigio de una actriz, Julianne Moore, deshojando cada una de las emociones, miedos, soledades y carencias de su personaje hasta dejarlo en un puro alambre; no es raro que al final trastabillee o se precipite."

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